Curiosamente, esta misma semana la portada de Actualidad Económica en España, es de otro líder con alma, Ignacio Rivera, CEO y accionistas de Hijos de Rivera, una de las marcas de cerveza más queridas en España. Donde en todo el artículo, basaba su pasión y éxito en el impacto social….
Cada vez más, son los líderes que han alineado su propósito personal con el profesional, y quieren dejar una huella en la sociedad, aportando sus empresas, como verdaderos motores de bienestar social y contribuir a la regeneración medioambiental.
Yo tengo la fortuna de conocer a muchos, cada vez más, que están demostrando como este eje estratégico es clave para la generación de valor de sus compañías en el futuro.
Es curioso observar, como todos tiene un patrón común que detallo a continuación:
- Visión: Capacidad para establecer una visión inspiradora que alinee los objetivos de la empresa con el impacto social y medioambiental.
- Pasión: Un compromiso genuino con la causa que motiva a otros a seguir su ejemplo.
- Integridad: Actuar con honestidad y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
- Empatía: La habilidad de entender y compartir los sentimientos de otros, fomentando un ambiente de trabajo inclusivo y respetuoso.
- Innovación: Buscar constantemente nuevas ideas y enfoques para resolver problemas complejos.
- Colaboración: Promover un entorno de trabajo en equipo, donde se valora la contribución de cada individuo.
- Flexibilidad: Adaptarse rápidamente a los cambios y desafíos del entorno.
- Sostenibilidad: Priorizar decisiones que aseguren la viabilidad a largo plazo de la empresa y el bienestar del planeta.
- Influencia: Inspirar y movilizar a personas dentro y fuera de la organización para generar un cambio positivo.
- Responsabilidad: Asumir la responsabilidad de las acciones y sus impactos en la sociedad y el medio ambiente.
Los líderes de empresas con propósito, que enfocan su estrategia en el impacto social y medioambiental, se caracterizan por su autoconciencia, pasión, innovación y congruencia. Estos líderes tienen un conocimiento profundo de sí mismos y sus valores, lo que les permite tomar decisiones alineadas con su misión. Su pasión no solo es personal, sino que también inspira a sus equipos a alcanzar su máximo potencial. La innovación es clave en su enfoque, buscando soluciones creativas a problemas complejos y manteniendo un clima laboral positivo.
En comparación, los líderes de empresas tradicionales del siglo XX se centraban más en la eficiencia, estabilidad y maximización de ganancias para los accionistas, con menos atención al impacto más amplio de sus acciones. La gestión se orientaba a preservar la estabilidad y la previsibilidad en un entorno industrial.
Hoy en día, se espera que los líderes sean abiertos, fluidos y adaptables, fomentando equipos autogestionados y una cultura de trabajo colaborativa. Se mueven de un modelo jerárquico a uno de liderazgo en red, donde la experimentación y el aprendizaje continuo son fundamentales2. En resumen, mientras que los líderes del siglo XX se enfocaban en la dirección y control, los líderes con propósito se centran en la inspiración y el empoderamiento hacia un bien común más amplio.
Espero que los líderes del pasado, se inspiren con estos nuevos líderes, que sin duda van ha hacer empresas mejores para el mundo que viene.
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